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Pizarra v/s PPT

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Entre las características de enseñar, el uso de la pizarra es un pilar fundamental que ha acompañado a los profesores desde siglos. Pasando desde la madera hasta la denominada "electrónica" las pizarras son sin duda el material didáctico por excelencia, es el reservorio de gran parte del conocimiento que entregan los docentes y es también una forma de expresión que tienen los estudiantes cuando los convocamos a resolver una fórmula o a escribir un concepto determinado. 

En el siglo XXI es común ver pizarras en blanco, pero no por falta de contenido, si no más bien como meros soportes de los conocidos "Powerpoints" estas series de diapositivas que nos permiten intercalar texto, imágenes, videos y sonidos a través de una secuencia de sucesivos "clicks" Con este gran auxiliar a nuestra disposición surge una gran interrogante respecto a nuestra labor ¿Cuál de ambos materiales didácticos son mejores al momento de desarrollar nuestra clase? La respuesta es tan variada como compleja si consideramos la multiplicidad de escenarios en los que nos podemos encontrar conforme al desarrollo de nuestras clases.

De forma personal, prefiero desarrollar mis clases con una pizarra en blanco y cuatro plumones de diferente color para dar forma a la misma, tengo muy claro eso sí, que esta opción me limita a trabajar con imágenes proyectadas o a emitir videos, porque, por ejemplo, por mucho que me esmere en dibujar una serie de soldados en una Trinchera en la pizarra, siempre será mejor mostrar a los estudiantes un video alusivo a los combates de la Primera Guerra Mundial. Del mismo modo, en una clase de Geografía, es preferible mostrar una serie de imágenes satelitales en donde se muestre claramente un Valle o Golfo en vez de dibujarlo. 

Las diapositivas tienen otra ventaja al momento de su utilización en clases, el manejo de la letra, ya que con un par de clicks podemos configurar desde el tamaño hasta la fuente de la misma, sin preocuparnos por su alineación o por nuestra escritura y es frente a este punto en que entramos a una situación clave.

En algunas clases me he encontrado con estudiantes que a escondidas sacan su celular y le toman fotografías a las diapositivas con la justificación de "pero profe, así es más fácil" o "actualícese, envíelas por mail y se ahorra el trabajo" En principio, ellos responden de buena manera a una generación en la cual la velocidad y acceso de información crecen a niveles abismantes. Llega a ser lógico, para un estudiante de 17 años por ejemplo, el tomar una fotografía o grabar una clase para luego estudiarla en vez de tomar el lápiz (visto frente a un celular como una punta de flecha paleolítica) y registrar en su cuaderno las ideas principales de la misma.

Considerando lo anterior, es que en la práctica, desarrollo mis clases de una forma que podríamos denominar "mixta" ya que si bien me esmero en buscar y exponer una serie de imágenes históricas y/o geográficas dependiendo del caso, junto con exhibir documentales breves para ayudar al proceso de enseñanza-aprendizaje, también recalco la importancia de mantener ciertos hábitos básicos como el desarrollo de la expresión escrita mediante el uso de la pizarra clásica. De esta manera, por ejemplo, a partir de una imagen proyectada se pueden escribir conceptos e ideas extraídos de ella perfectamente en la pizarra o también, en el caso de que se exponga un mapa conceptual se pueden agregar nuevos conceptos (y si provienen de los estudiantes mejor aún) tan sólo mediante el uso de los plumones. Las potencialidades son tan variadas como las ideas existentes dentro de la construcción de nuestras clases.

Este concepto "mixto" busca evitar la "entronización" de los powerpoints y el "tradicionalismo" del pizarrón a tiza y/o plumón. Es claro que en estos tiempos no podemos negarles a los estudiantes el acceso a los múltiples medios y recursos didácticos con los que contamos como así tampoco no podemos dejar de lado el desarrollo de habilidades básicas como la expresión escrita, ortografía, redacción y el orden en los cuadernos. Lo anterior, frente a un mundo en el que la tecnología "touch" en donde el lápiz y el papel están siendo reemplazados por un teclado con pantalla no es de fácil ejecución, pero no por ello imposible y he ahí el desafío que como docentes nos convoca a perfeccionarnos cada día durante el desarrollo de nuestra labor.

De esta manera es que al entrar a las salas podemos ir siempre con nuestro fiel "pendrive" pero así también con los clásicos plumones de colores, ojalá recién cargados.

 


 Imagen extraída desde:http://alquimistas.evilnolo.com

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