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El valor de Educar

ed en valores

Según con las reflexiones de algunos autores: Ana Rosa Buxarrais y Emilio Savater, nos plantea que el valor de educar es necesario en los contextos valóricos que se dan en los colegios, como también tenemos que tener la fe, para que las acciones puedan realizarse de igual manera. No obstante, tenemos que adecuarnos a los cambios que plantea la Reforma Educacional Chilena, sobre la formación inicial docente. 

En realidad existe dos tipos de educación: la informal y la formal. La informal proviene de la familia y el contexto sociocultural que posee el niño; mientras que la formal parte desde la enseñanza Parvularia hacia la superior (universitaria).

Educar en Valores es algo que los profesionales de la educación han hecho siempre, siguen haciendo y nunca podrán dejar hacer. Nunca se puede sólo enseñar, se educa siempre. Lo que hace educativa una acción docente no es tanto como el resultado, sino los valores que se ponen en juego o en el desarrollo de una clase. Nosotros tenemos que “hacernos intelectualmente dignos de nuestras perplejidades es la única vía para empezar a superarlas” (Savater, 1977).

Si bien tenemos una falencia muy importante como es el valor de la humildad. La Humildad deriva del latín «'hŭmĭlĭtas, ātis, f. humilis'», que significa bajo de la tierra, se enfatiza en el caso de algunas prácticas éticas y religiosas donde la noción se hace más precisa, y también es una persona humilde significa: persona modesta. Sin embargo, en el caso de los docentes que hayan salido recién de la universidad a ejercer la docencia, se sienten que son los “máximos”, es decir, que no recuerdan de donde provienen u origen, porque siempre los docentes que ya salieron de la Universidad se sienten “orgullosos”, para imponer respeto y otros valores hacia los niños, ya que algunas personas no reconocen el entorno en que viven y por otra parte, no saben valorar las condiciones que se dan en algunos establecimientos educacionales, como es el caso de los colegio más vulnerables de la Provincia de Osorno.

Hace un año el Pbro. Heriberto Becker s.j, ex Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad San Sebastián, nos dijo que “Hay que servir a la educación, pero con sencillez y humildad, porque con estos valores les pueden abrir las puertas en todas partes para demostrar lo que son” este mensaje se dio en la ceremonia de Investidura de Iniciación de Prácticas, en el año 2011. Sí uno se preguntaba ¿Qué pasaría con el valor de la humildad en aquellos docentes? ¿Acaso se pudieron mantener ejerciendo la docencia?. Se cree que estas personas no poseen la vocación para ejercer esta hermosa profesión, porque para tener vocación de servicio hay que tener siempre este valor, pues siempre uno tiene que respetar y acatar a las personas que tienen más experiencia. No solo en los conocimientos pedagógicos, sino que en estos valores son necesarios para la vida.

Según el concepto de Calidad de Educación, existen los cuatro pilares más fundamentales de la educación: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a vivir juntos y aprender a hacer. Uno de los cuatro pilares, que es más importante para el desarrollo de un profesor y que queda en concepto de Calidad es el aprender a ser, puesto que, se necesita adquirir “El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad” (Galatas 5, 22). Si lo basamos en los contenidos mínimos obligatorios, basamos que los Objetivos Transversales, en teoría nos plantea que tenemos que adecuar los contenidos de un subsector de aprendizaje al contexto sociocultural del establecimiento, para que así el niño pueda lograr un mayor aprendizaje, puesto que, el niño lo relaciona con su entorno y a la vez el profesor demuestra humildad a sus alumnos, cuyo valor le permite inculcar el aprendizaje de carácter significativo.

Finalmente, los docentes y los alumnos necesitan la fe, para que ese aprendizaje dejado en el alumno se pueda lograr de manera optima, ya que el profesorado pueda cultivar la humildad y establecer relaciones con toda la comunidad escolar, tal que estos sean de carácter de “jueces” para reconocer como bueno o malo al docente, de tal manera que permite arreglar las cosas y aprender aún más de la experiencia de la vida que proviene el Profesor sea capaz de autovalorarse y autocriticarse para entregar y formar a los niños que el día de mañana van a ser alguien en el desarrollo de su vida. Por lo tanto, este aspecto se puede denominar como el “El camino mágico hacia la buena docencia”, donde el profesor debe ser transparente, humilde, para realizar esta hermosa profesión, que es reconocida como una de las verdaderas vocaciones después de la vocación religiosa.


Imagen extraída desde: http://e-lducation.blogspot.com.es/

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