El profesor y los valores

solidaridadDentro de las características de nuestra sociedad se puede mencionar lo rápido de sus cambios (hablar de “viejo” es retrotraernos a dos años atrás a lo mucho), ventajas como la simplificación de actividades como trasladarse de un lugar a otro, obtener información rápida o  estar en más de un lugar a la vez. Sin embargo, los tiempos que vivimos son ingratos.
Por otro lado, es una sociedad compleja que se hace más difícil a los jóvenes. Las brechas entre una generación y otra se van haciendo más cortas pero más profundas lo que redunda en el que exista menos comprensión y más individualismo en muchos casos.


{xtypo_quote_left}Hay que apostar a la transmisión de valores implícitos que se vivencien, que se apoyen en la convivencia, que no se guarden egoistamente{/xtypo_quote_left}Este individualismo se ha visto acrecentado con la mayor expansión y democratización del internet y las redes sociales. La imagen y el perfil virtual de cada uno es, día con día, más importante. Pero así como un sector importante tiene el acceso a estos privilegios que no poseían nuestros padres hay otro sector que no posee estas ventajas. Es decir, existen los que pueden disfrutar y los que no. (1)
    Nos encontramos, desde hace unos cincuenta o sesenta años, ante una crisis de civilización que no sólo se ha cuestionado aspectos como el religioso y el económico; otros, como el valórico, también han sufrido alteraciones. Fuera de las múltiples críticas que se hacen hay otros que permiten una sana convivencia en la sociedad.
En este marco al profesor se le inculca la transferencia exclusiva de conocimientos sin apostar a reforzar los valores por no encontrarse éstos, muchas veces, “en el programa”. Hay que apostar a la transmisión de valores implícitos que se vivencien, que se apoyen en la convivencia, que no se guarden egoistamente. Valores sustentados en actos de bien común que permeen a todos los presentes en la sala de clases reforzando el trabajo colaborativo y la intersubjetividad.
Se puede ir más allá del concepto de “ser humano”, caminando hacia la enseñanza de la humanidad del ser, cómo actuar integralmente frente a la vida. Enseñar lo valioso de la paz y la razón, lo hermoso de expresar las emociones, la responsabilidad y el respeto en el trabajo y, especialmente, lo valioso del error enfatizando que sólo pasando por él nos podemos volver a levantar sin caer en esa muerte pública a la que condena la sociedad.
Porque de eso se trata finalmente el proceso educativo: de transmitir conocimiento acompañado de valores. Porque si se saben combinar bien se pueden conseguir aprendizajes significativos más allá del piso mínimo que cada profesor debe enseñar con estudiantes que se irán para la casa con valiosas experiencias que el mañana sabrá aprovechar.

(1)    Dr. Manuel Ortiz, Universidad de la Frontera. Programa “Nuevas Miradas”, 21 de agosto de 2010. http://www.youtube.com/watch?v=KsHJy3BKMD8

La imagen fue extraída de www.unespacioenlaluna.blogspot.com 

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