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La generación del cortar-pegar

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A continuación les presentamos una reflexión de Diego Vrsalovic Huenumilla, quien es estudiante de Pedagogía en Historia, Geografía y Educación Cívica de la Universidad de la Frontera, quien además escribe en su blog http://maletadeopiniones.blogspot.com.

Antes de comenzar a analizar uno de los temas más trascendentales en el aula del siglo XXI inserta en la lógica del sistema global, quisiera tomarme algunas palabras para agradecer a todos los que han pasado por http://maletadeopiniones.blogspot.com; www.retoricanacional.cl y http://www.elmorrocotudo.cl/noticia/sociedad/beca-baes-se-puede-comer-con-26-mil-pesos-todo-el-mes#comment-332782 (columna aparecida el día 21 de julio como artículo principal en el diario electrónico El Morrocotudo de Arica). En total ya son más de 2200 visitas en menos de un mes. Para una persona de una ciudad como Temuco, lejos de la capital y fuera de la política tradicional es todo un logro. Mis saludos a todos y agradecimientos.

Todos los que pasamos por alguno de los tantos regímenes de educación chilena, en cualquiera de sus tipos de financiamiento, sabemos lo que es, en mayor o menor grado, hacer trabajos escritos a mano, disertaciones en papel kraft y con recortes de libros añejos o de revistas cosas, caras o del supermercado. Jugamos ábaco de pequeños y leímos el silabario. Elementos que generan cierto grado de identidad en que el constructivismo (que en muy simples palabras postula que todos construimos el conocimiento; los que saben disculpen la simple referencia) aún no estaba en boga y la Reforma Educacional amparada en el BID bajo el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle planteaba que los colegios debían tener acceso a una cosa nueva que se llamaba "computador".

Cuando se implementó el programa "Enlaces" con algunos colegios piloto se hizo de la mano de un programa básico: "La Plaza", el que permitía publicar noticias del colegio, conocer las instituciones, y así, una infinidad de posibilidades que los que somos algo nostálgicos añoramos. Eran tiempos en que el cuerpo humano recién se conocía electrónicamente para muchos colegios en el país. Estaban acompañados de la máxima tecnología de aquel entonces: un computador Apple que tenía la disquetera inserta o un Microsoft con Windows '95. Eran tiempos en los que tener un computador era todo un lujo.

20 años después el computador y el internet se hicieron democráticos y hoy establecemos redes. Incluso la gente tiene el poder de convocar masas con un fin único sin la necesidad de mayores intermediarios más que la fuerza. Son capaces de sacar gobiernos y destronar hasta el más poderoso de un halo blindado de gobierno. Pueden levantar figuras honorables y honorablemente destruir. Hoy tener internet es incluso más barato que tener televisión por cable, otro vicio de los '90. Hoy es una cuenta más necesaria para poder vivir en este mundo tecnológico.

Así las cosas, nuestros profesores cambiaron la máquina de escribir (signo de tiempos románticos en que hasta las cartas de amor se dactilografiaban en aquel medio; de hecho aún lo hago) por el computador de escritorio; en dos años lo cambiaron por un notebook y en uno por un netbook. El más pudiente se compró un Tablet y hoy navega por internet en el teléfono. Todos accesorios que nos hicieron la vida, a todos más fácil. No sólo por la inmediatez de lo que pasa en el mundo virtual, sino que por ser nuestra "memoria externa" y "ayuda tareas". Gracias a él nuestras planificaciones ya no son en papel milimetrado y nuestra agenda está allí.

Gracias a internet y al computador portátil tenemos videos para ayudar en nuestras clases y al siempre salvador power point (siempre que no se le olvide sacar el "haga clic para agregar título) para colaborar en la labor pedagógica. En síntesis, he querido nombrar estos beneficios para hacer más ecuánime el relato. Sin lugar a dudas que el arribo de internet a la sala de clases inevitablemente cambió nuestro sistema de vida.

Pero también produjo efectos colaterales que nadie se esperaba. Con la llegada de este compañero con el que hay que aprender a convivir quiérase o no nació una característica de los nativos digitales: la generación del "cortar/pegar".

Un nativo digital es aquella persona que nació con todas estas herramientas a la mano y prácticamente se familiarizó con ella. No es que un niño de dos años cuando maneja un televisor sea más inteligente que uno de hace veinte años atrás, sino que tiene otras capacidades relacionadas con la lógica. Y, como nació con estas herramientas llenas de información no tiene que recurrir a la ya obsoleta biblioteca ni a los roñosos libros que usaban nuestros anticuados padres para poder encontrar lo que desea. Para ellos el internet "la lleva".

No es malo tener una referencia como Wikipedia, para saber lo que saben todos. El quiebre está en que nuestros estudiantes deben saber más.

El problema es que gracias a San Google y a la Beata Wikipedia ya nuestros estudiantes no buscan nada. Tampoco mejoran su redacción y ortografía porque el computador les hace todo. Un muchacho que hoy va en primero medio no se da el trabajo de buscar recortes en libros viejos para disertar sobre la Independencia del país (lo planteo así según el nuevo ajuste curricular de Historia, Geografía y Ciencias Sociales), sino que ingresa a estas páginas que no son académicas y que se nutren del conocimiento colectivo (lo que no es malo, pero redunda en hacerse costumbre el no corroborar información), corta y pega. Pregúntele que dice. Apuesto a que muy pocos responden bien.

Una vez un profesor nos contó que, como futuros docentes, la idea es hacer la diferencia entre el conocimiento cotidiano y el científico. No es malo tener una referencia como Wikipedia, para saber lo que saben todos. El quiebre está en que nuestros estudiantes deben saber más. Si van a averiguar la idea es llevarlos a páginas que tengan referencias bibliográficas.

Bueno sería también apoyarse de las nuevas tecnologías, pero también nadie me saca de la mente que no es para nada malo volver a escribir a mano y bajar las imágenes de internet para pegarlas en el papel kraft. No sería malo hacer que lean lo que están entregando y que lo expliquen al curso o al profesor; o hacer que escriban ese trabajo a mano.

Es el gran mal de los países en vías de desarrollo: de tanto mirar hacia adelante se olvidan de las "piedras" del camino y no vuelven la vista a los orígenes. Las técnicas de antaño no son del todo malas. Sería bueno reconsiderarlas. Estamos ya a dos décadas más o menos desde que "La Plaza" llegó por primera vez a los colegios "Enlaces". Muchas cosas han cambiado y la generación del "cortar/pegar" llegó para quedarse. La diferencia pasa, según creo, por el líder de la sala. Depende de cada uno como docente romper la tendencia.

Dejo abierto el debate.

La generación del "cortar/pegar": las aulas del siglo XXI. http://maletadeopiniones.blogspot.com/2011/07/la-generacion-del-cortarpegar.html

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