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La profesora ciclista

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Catalina nos recibe en su casa. Si bien estamos conectados vía mensajería instantánea y la imagen se cae por algunos momentos, el diálogo es ameno y da la posibilidad de conversar en profundidad. Nuestra entrevistada, ciclista acérrima, hace apenas un año egresó de la universidad, llega todos los días en bicicleta a su trabajo, tiene un hijo pequeño que es "ciclista desde los 8 meses" y hace algunas semanas participó sin ropa en una cicletada en Santiago de Chile. Hasta el momento, a excepción de su amor por las dos ruedas, nada tan del "otro mundo"... Pero si a esto sumamos que es profesora, todo cambia.

¿Cómo vive su amor a las bicicletas? ¿qué consecuencias tuvo su participación en la protesta? Conozcamos algo de la historia de Catalina en la siguiente entrevista.

Desde siempre Catalina quiso enseñar a los demas ¿qué materia? no sabía realmente. Puesto que le iba muy bien en el colegio, ayudaba a sus compañeros en distintas asignaturas. "Recuerdo que en enseñanza media les enseñaba a mis compañeras Física porque estaban a punto de repetir y a mi me iba bien", nos cuenta. Sin embargo, decide ser profesora de Lenguaje y Comunicación pues reconoce en esta asignatura un valor fundamental para la vida diaria: "el lenguaje es una vía de expresión. Uno se puede expresar poéticamente, crear un cuento; pero, al mismo tiempo, uno debe aprender a conversar, a expresarse oralmente. Y eso yo quería enseñar".

Catalina se titulo en marzo de este año, pero su trabajo como profesora se había iniciado informalmente en su escuela enseñando a sus compañeros. Su práctica docente fue especial: pasó de ser profesor en práctica a profesora reemplazante con 30 horas en menos de 24 horas. A continuación, realizó un reemplazo durante el segundo semestre mientras trabajaba en un preuniversitario. Actualmente, se desempeña haciendo clases a estudiantes de enseñanza media en un colegio particular. En este contexto es que se atrevió a "cicletar" por una causa que considera importante.

¿Cuéntanos cómo fue el día después de la cicletada, tanto en el plano personal como el laboral?

En el momento de la cicletada sentí que era algo que debía hacer. No me detuve a pensar en lo que iban a decir los demás, pero luego de que me entrevistaron pensé "uuuuy, ¿qué hice?". Después, cuando vi por internet el diario Las Últimas Noticias, que se actualiza en la noche, dije "me voy a morir". Quise pedir ayuda para comprar todos los diarios para que nadie me vea, que alguien me ayudara a hackear la página del diario. Pero después, me tranquilicé cuando recibí mensajes en que me felicitaban o me decían que había sido valiente. Ya me había empezado a relajar cuando me llega un mensaje de un estudiante que dice "la felicito profesora"; al preguntarle la razón de la felicitación, me dijo "por lo del diario...y ya todo el colegio sabe".

{xtypo_quote_left}Es verdad que lo que hice forma parte de mi vida privada, por lo que no tenía ninguna obligación de dar cuenta de ello, pero creo que la sana convivencia en el aula necesitaba que eso quedara claro{/xtypo_quote_left}

En ese momento me puse nerviosa y empecé a buscar información sobre si me podían echar del trabajo. Sentí mucho nervio por lo que dirían en mi casa, mis seres queridos, pero me sentí apoyada pues decían que era necesario que alguien se la jugara. Eso me tranquilizó.

Sin embargo, cuando me tocó ir el lunes al colegio en bicicleta, como hago todos los días, salí con nervios en el estómago, pensando ¿qué hago?. Pero al llegar al colegio nadie me dijo nada, si bien todos me miraban. Al entrar a la primera sala, empecé a sentir silbidos. Pero pensé "ya, está bien. Ya está hecho".

Una vez en la sala de clases, lo único a que atiné fue a explicarles lo que había hecho y los motivos que habían detrás. Los estudiantes fueron quienes preguntaron primero. Iba con la intención de que si nadie me hablaba, no lo haría. Pero, al mismo tiempo, iba preparada a dar mis razones. Es verdad que lo que hice forma parte de mi vida privada, por lo que no tenía ninguna obligación de dar cuenta de ello, pero creo que la sana convivencia en el aula necesitaba que eso quedara claro.

Creo que eso fue lo mejor que pude hacer. Además, justo en ese día tenía clases con todos los cursos, por lo que era una instancia para hablar con todos a la vez. Hablé con ellos y lo tomaron muy bien (salvo algunas excepciones).

Los profesores no me dijeron mucho. Una compañera se dedicó a "recoger" las opiniones de los demás, para luego decirme que estuviera tranquila, que no había ningún problema. Y al día siguiente ya estaba tranquila. Habían pasado los días terribles.

Un apoderado me identificó de inmediato, porque me veía llegar todos los días en bicicleta. De las pocas reacciones que he escuchado es que ellos también lo harían, que tienen una profesora muy valiente, que es jugada, que lo encuentran divertido, "mira que jugada la profesora". Tampoco tengo noción de que alguien haya ido a reclamar al colegio.

¿Crees que el acto de protestar que realizaste fue un acto educativo?

Sí, creo que lo fue. Puedo decir que la mayoría lo tomó como un acto consecuente, como un ejemplo a seguir. También les digo que no necesitan salir desnudos para protestar, pero sí deben ser capaces de hacer cosas por defender sus ideas. Algunos colegas también han tomado lo ocurrido como ejemplo. En una clase de historia, mientras se hablaba de Gandhi y las protestas pacíficas, el suceso de la cicletada sirvió como ejemplo de una protesta pacífica (si bien creo fue tratada por violencia por carabineros). También una colega le ha dicho a sus estudiantes que no me molesten tanto, preguntándoles hasta que punto han llegado por defender un ideal. Siento que para su formación valórico lo ocurrido les sirvió.

También siento que mejoró el clima del aula. Como soy profesora nueva, hay estudiantes que aún no conozco bien, había algunos a los que no les agradaba por ser muy estricta. Siento ahora que eso ha cambiado, que lo ocurrido les puede ayudar a entender que no hay que prejuzgar, que se debe conocer a la gente, que hay que luchar hasta donde haya que luchar, especialmente en este país donde hay tantos problemas. Si bien ellos son de un colegio particular, y posiblemente no tienen los mismo problemas que los colegios municipales, sí se dieron cuenta que deben luchar por sus ideales. De hecho, ahora los estudiantes más grandes me preguntan cosas, pues se dieron cuenta que ellos también tienen problemas y deben luchar por ellos y que no deben tener miedo a hacerlo. Por eso creo que, más allá de mi ideal ciclista, el cambio en los jóvenes fue lo que más gané.

Creemos que el profesor está súper expuesto, y es verdad que hay que cosas que para hacerlas, debemos tener un mayor resguardo. Crees que si no fueras profesora, ¿te sentirías igual de preocupada?

Creo que se profesora marcó más la situación. Uno trabaja con cientos de personas diariamente, quienes te ven todo el día. El día lunes, por ejemplo, estoy con 120 estudiantes que me pueden reconocer, algo que en una en una empresa es distinto. Ser profesora te expone mucho más. A esto debes sumarle que no se trata sólo de personas: son jóvenes que no siempre logran dimensionar lo que ocurre, pues aún no tienen la madurez para entender todo lo que pasa en el mundo. Uno está ahí para enseñarles sobre esto y para ayudarlos a crecer, por lo que uno no les puede pedir que entiendan o que no se vayan a reír o burlar.

Cuéntanos de tu relación con la bicicleta.

profesorabEl ciclismo para mí no es un deporte, sino un estilo de vida. La bicicleta es mi medio de transporte. Cuando cumplí 18 años, mis padres me entregaron una libreta de ahorros con el dinero que habían juntado para mi educación, pero era muy poquita plata. Ellos me dijeron que lo gastara en lo que quisiera y yo decidí que quería una bicicleta, porque quería ir en ella a la universidad. Y desde ahí que no me he bajado.

La bicicleta es mi medio de transporte fundamental, en ella paso alegrías y tristezas. Si quiero ir a algún lado, lo hago en ella. Al principio la usé porque me quería ir en ella, porque era más rápido y no gastaba dinero en transporte, pero al final se transformó en un ideal de vida, un ideal ecológico, en un beneficio de salud (me ha permitido bajar de peso, pues ahora la uso más). Eso le quiero transmitir a la gente: que dejen el auto, pues hay cosas para las que no es necesario usarlo. Eso quiero también enseñarle a mi hijo. Durante mi embarazo dejé de andar en bicicleta a los 7 meses y me volví a subir tres meses después. Para mí, la bicicleta es un ente de transformación social, pues cambia la manera de movilizarte, el clima, los estados de ánimo, la salud.

Ya estás íntimamente relacionada con la bicicleta ¿El tema aparece en las clases? ¿tus estudiantes te relacionan con la bicicleta?¿los motivas a andar en ella?

Sí, los motivo. Ahora estamos trabajando para tener cicleteros en el colegio pues hay varios estudiantes que van en bicicletas al establecimiento. He logrado, por ejemplo, que una colega también vaya al colegio en bicicleta. En las clases, en ocasiones señalo que Santiago tendría menos contaminación si más gente utilizara la bicicleta. También trato de enseñarle no tanto la bicicleta en sí misma, sino desde la perspectiva ecológica o el respeto entre todos quienes circulan por la ciudad. Es decir, trato de enseñar la bicicleta desde tres puntos de vista: deportivo, ecología, respeto.

Muchas gracias Catalina por tu tiempo y te felicitamos por el trabajo que realizas y por tu amor por la bicicleta

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