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No exijamos a la escuela lo que la sociedad no entrega

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Ya lo hemos visto en innumerables ocasiones estas últimas semanas: parece que la violencia o la falta de respeto, la irresponsabilidad se han asentado en nuestras escuelas. Encuestas, reportajes en los medios de comunicación, análisis de expertos, presencia del Ministro de Educación en los matinales, estadísticas, etc. etc. nos hablan al respecto. Podemos decir que estos tipos de actitudes han estado presentes en la escuela desde siempre, pero también es cierto que hoy en día se habla cada vez más de ella y nos hacemos más conscientes de que hay situaciones que no deben ocurrir.

Por supuesto que nadie quiere que ocurran actos de este tipo en las escuelas. Pero una cosa es que no lo queramos de manera consciente y otra es que actuemos llamando a la violencia, a la irresponsabilidad o a la falta de respeto. En este sentido, la escuela no es un lugar aislado de la sociedad. Las personas que las componen establecen y viven relaciones mucho más allá que las interacciones propias del entorno escolar, por lo que aquello que ocurre fuera de la escuela afecta directa o indirectamente las dinámicas escolares, pues incide en el comportamiento de los individuos que las realizan.

{xtypo_quote_left}¿Cómo exigimos debate de ideas y desarrollo del pensamiento crítico si hay profesores que en sus perfiles de redes sociales insultan a quienes piensan distinto a ellos?{/xtypo_quote_left}

A la escuela se le piden muchas cosas y, entre ellas, está la de trabajar en la educación en contra de los actos violentos, en educar en el respeto y para el bien de la sociedad. Sin embargo, no puedo menos que preguntarme por este tipo de exigencias y la diferencia existente con lo que ocurre en nuestra sociedad.

¿Cómo podemos esperar que en la escuela no exista violencia verbal o física si diariamente los adultos resuelven sus problemas de esa forma?

¿Cómo es posible que en la escuela esperemos respeto si hay padres que se alegran cuando sus hijos se burlan del presidente o de algún responsable público?

¿Cómo exigimos debate de ideas y desarrollo del pensamiento crítico si hay profesores que en sus perfiles de redes sociales insultan a quienes piensan distinto a ellos?

¿Cómo pedimos responsabilidad y aceptación de los propios errores a nuestros estudiantes si por televisión aparecen políticos y otros inculpando al contrario sin asumir una mínima responsabilidad sobre sus propios errores?

¿Cómo nos podemos espantar de la banalización de la violencia si un periódico nacional nos dice tras los arrebatos de los parlamentarios que "hace años que la cuenta del 21 de mayo no tenía tanto sabor"

Si queremos que las cosas cambien en la escuela, debemos cambiar aquellos aspectos negativos de la sociedad que inciden en el comportamiento de los individuos que la componen. Creo que los ciudadanos deben dialogar y llegar a acuerdos, deben argumentar sus puntos de vista, deben "leer" los medios de comunicación y no dejarse llevar por opiniones lanzadas al azar, deben aprender que ningún medio de comunicación es totalmente objetivo, deben asumir sus propios errores así como reconocer los buenos gestos de los otros, deben entender que la violencia no se puede justificar, deben aprender a escuchar tanto como a expresar sus ideas, deben reconocer que el otro puede estar en lo correcto o, al menos, querer estarlo.

Todo esto, que para algunos no será más que un listado de buenas intenciones, no lo puede lograr sólo la escuela. Es imposible, pues la escuela se desarrolla en la sociedad y con personas que se desenvuelven en esa sociedad. Se requiere que seamos todos los artífices y responsables de los cambios que se necesitan. Mientras eso no ocurra, seguiremos viendo actos de violencia, de irresponsabilidad y falta de respeto en nuestras escuelas.

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