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Los vacíos del conflicto estudiantil en Chile

futuro_inciertoSala de Profes es un espacio abierto a todas las opinones dentro de un margen de respeto y tolerancia. El contenido de artículos envíados por profesores ajenos al equipo editorial no representan necesariamente el pensamiento de www.saladeprofes.com

En el marco del debate nacional por el cambio en el actual modelo educativo los ejes de la discusión se dirigen fundamentalmente a focos estrictamente formales mientras las razones o causas de la actual crisis se mantienen fuera del debate instaurado por el movimiento estudiantil.
Desde el punto de vista educacional el actual modelo se fundamente principalmente en la búsqueda de una ‘calidad’ centrada en el producto final o logro cuantitativo del proceso educativo global. Esto se refleja de manera clara en los actuales modelos de medición tanto internos como externos de la estructura formativo curricular nacional e internacional.

Totalmente fuera de debate están los aspectos éticos y causales los cuales subyacen a un modelo sistémico anacrónico y academicista el que se plantea como una respuesta ante una realidad diversa y paradigmas movibles. Incluso la teoría del conocimiento desacredita el estatismo con el cual el sistema educacional pretenda lograr una formación coherente y cohesiva tanto a nivel del alumnado como también a los otros actores del proceso educativo ‘formal’.
No se puede ignorar la importancia de la búsqueda de modificaciones en la estructura y basamento del actual modelo ya que seguramente este será siempre perfectible pero lo que debe ser buscado con ahincó por los actores de los diversos espectros son las fuentes causales de esta crisis que no solo aborda lo estrictamente educacional sino que traspasa lo económico, lo moral, lo religioso, lo político e incluso lo propiamente humano.
Si consideramos al verdadero eje del modelo educativo en su aspecto esencial nos daríamos cuenta de que el real productor de cambios, el verdadero protagonista no es sino el individuo. Este se encuentra disgregado en una sociedad de aparente unidad pero que por debajo de esa delgada piel permanece diversificado en un manto de poca claridad y falta de objetivos trascendentales.
La poca coherencia entre los contenidos, resultados esperados, métodos de evaluación y el producto final se refleja en una mentalidad puramente ‘funcional’. {xtypo_quote_left}Si consideramos al verdadero eje del modelo educativo en su aspecto esencial nos daríamos cuenta de que el real productor de cambios, el verdadero protagonista no es sino el individuo{/xtypo_quote_left}Basta con revisar el giro desesperado del modelo hacia una formación por competencias que no hace más que recalcar el enfoque en una preparación continua del ser no para la vida si no simplemente para un trabajo especifico. ¿En dónde queda la formación continua? No nos referimos a aquella tan en boga en los documentos de la UNESCO o en los planes y programas idílicos sino a aquella que tiene que ver con lo valorico, la concordia y la mutua compresión. ¿Cómo podemos pedir una mejor calidad educativa sino partimos de una calidad humana individual?
Los líderes políticos carecen de empatía mental y emocional hacia los estudiantes. Los lideres estudiantiles carecen de empatía reciproca hacia la autoridad y así sucesivamente se repite el ciclo. ¿Con que moral se pide entonces una mejora si  incluso los medios (que no son más que reflejo de los fines) apuntan hacia los oídos sordos y al ‘ojo por ojo’?
Las reales revoluciones paradigmáticas históricas jamás fueron propiciadas por alzamiento de voces o imposición de razón. Estos fantasmas promovidos en los últimos siglos jamás han llevado a verdaderas y profundas mejoras si no que solo disfrazan temporalmente los problemas ‘cambiándolos’ pero no ‘transmutándolos’. Los genios de todos los tiempos no se caracterizaron por gritar a los cuatro vientos su genialidad. Eran un vivo ejemplo de que ellos mismos eran el eje de un cambio de paradigma y basta con echar una mirada en nuestra extensa historia. Si lo que realmente deseamos y anhelamos es una mejora sustancial seamos coherentes y éticos y vivamos un poco esa mejora antes de exigirla a los demás.
Poco inspiradores y demagogos son quienes hoy resuenan en los medios como falsos paladines exigiendo lo imposible.  Mas conocimiento no se traduce en sabiduría, mayores recursos no se traducen en mayor calidad, a mas escándalo y caos menor armonía y resolución de conflictos. Si buscamos superar este conflicto demostremos primero como se logra la superación del gran conflicto interior que vive hoy el ser humano y luego busquemos las ramas del árbol, de no ser así no haremos más que seguir avanzando en un laberinto en donde pocos saben cómo entraron y otros aún ignoran se encuentran caminando en círculos desde el comienzo.

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