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Los libros de texto en el aula

5488559-antiguos-libros-antiguos-en-el-fondo-aisladoSiempre imaginé que el Paraíso
sería algún tipo de biblioteca.
Jorge Luís Borges  (1899-1986)


La educación tiene como objetivo principal la formación holística del estudiante para que éste desarrolle competencias que le permitan desenvolverse dentro de cualquier ambiente o situación social.
La cátedra de Lengua y Literatura permite desde la infancia desarrollar dichas competencias, ya que mediante ésta se le puede dar al educando las herramientas para que adquiera formas comunicativas (orales y escritas) que se adapten a su contexto y necesidades; así pues, para lograr el desarrollo de las mencionadas competencias comunicativas, el docente utiliza el libro de texto como puente de conexión entre los contenidos de la asignatura y el estudiante.

Ahora bien, el texto escolar posee, según Valentina Truneanu (1995), una estructura definida conformada por unas “intenciones didácticas” que “se rigen bajo criterios de selección y ordenamiento, con el fin de presentar la información, de una manera selectiva y gradual, y se acompaña de ejercicios que deben ser realizados por el estudiante”, cuya intención original era de servir de guía para el docente de aula.
Sin embargo, hoy día se ha convertido en una problemática el uso del libro de texto al momento de producirse el acto de enseñanza-aprendizaje, puesto que muchos docentes les han dado un mal uso a el mismo, debido a que, muchos educadores sólo se limitan a transmitir palabra por palabra la información contenida en ellos.
Por lo que con el transcurrir del tiempo resulta obsoleto y poco interesante para los estudiantes; como por ejemplo, las propuestas literarias que se hacen en ciertos libros de Castellano y Literatura (de 8vo grado de educación Básica) que provienen de la década de los 90 y los cuales se han mantenido en vigencia sin ningún tipo de transformación editorial, ni se les ha incorporado nuevas lecturas que atraigan y estén acordes con la nueva generación de estudiantes que ocupan los salones de clase.
{xtypo_quote_left}Muchos docentes les han dado un mal uso al libro de texto debido a que sólo se limitan a transmitir palabra por palabra la información contenida en ellos{/xtypo_quote_left}De ahí que, tomando en cuenta este déficit existente en las ediciones de variador libros que incluyan literatura e información actualizada, queda de parte del docente renovarse en cuanto a estrategias y selección de lecturas a fin de despertar la atención de los alumnos , recordando que “la literatura como arte – afirman Puerta, Gutiérrez y Ball (2006)- proporciona a los niños conocimientos, placer y gratificación, es una experiencia enriquecedora que les brinda la oportunidad de compartir sentimientos, significados y demás construcciones en función de sus necesidades e intereses particulares, permitiéndoles apropiarse del texto” y no debería convertirse en algo tedioso.
Finalmente, cabe destacar que es compromiso del docente generar junto con sus estudiantes nuevas preguntas y actividades dinámicas que estén acorde con el estilo general de aprendizaje del grupo y que vayan más allá de las que se encuentran plasmadas en el libro de texto, para que de esta forma el libre regrese a su concepción original de ser no más que un apoyo o guía de consulta para los docentes y alumnos.

Referencias
Puerta, M., Gutiérrez, M. y Ball, M. (2006). Presencia de la literatura. En Puerta, M., Gutiérrez, M. y Ball, M. (Coords.): Un espacio para leer y escribir.  Caracas: C.A. Editora El Nacional.

Truneanu, V. (2005). Análisis de los textos escolares para la enseñanza de la literatura en Educación Media Diversificada. Opción, 21 (46), 102 - 123

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