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Profesor partidista

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Imaginemos que te encuentras en la siguiente situación: estás en clase, realizando una actividad con un periódico en la cual aparecen políticos refiriéndose a hechos ocurridos hace un tiempo en Chile; en un momento, un estudiante levanta una mano y pregunta "profesor ¿Por qué hubo un Golpe de Estado en Chile en 1973?"

¿Qué responderías? ¿Cuál crees que es la mejor respuesta?

Puedo asegurar que habrá, al menos, dos respuestas muy distintas.

Es bien cierto que todo ciudadano desarrolla una posición política; también es cierto que el grado o nivel de conciencia frente a ella puede ser mayor o menor y, por lo tanto, sus "efectos" o visibilidad en su comportamiento diario también pueden variar. En el caso de una profesora o un profesor, por ser un ciudadano más, ocurre lógicamente lo mismo. En este contexto, un profesor que se encuentre ante una tesitura como la presentada entregará un respuesta de acuerdo a lo que ella o él considere que el estudiante debe saber o escuchar.

En un ambiente politizado como el que estamos viviendo, he leído blogs de profesores y comentarios en redes sociales o periódicos,  y he visto en ellos que algunas y algunos profesores muestran abiertamente su posición política, ya sea de "izquierda" o de "derecha" (Estas divisiones se vuelven cada vez más arbitrarias o reduccionistas, pero para efectos de este escrito creo que resultan válidas). Tras leerlos, la duda que me asalta es sobre lo que dice un o una profesora cuando está en el aula de clases, ante a sus estudiantes, y se enfrenta a una pregunta como la que anteriormente indiqué ¿Cómo decide lo que debe saber o escuchar su estudiante sobre política? ¿Hasta qué punto debe mostrar su posición política?

{xtypo_quote_left} El problema sobreviene cuando la profesora o el profesor no reconoce que pueden existir otras posturas con argumentos que sean también de peso, aunque no los comparta{/xtypo_quote_left}

La libertad de cátedra en Chile es un derecho del profesorado; por ejemplo, la derogada LOCE hablaba de ello en los artículo 79 y 80 e incluso algunos reglamentos de corporaciones de educación municipal la establecen. No obstante, existe un límite a ella: la Constitución Política de la República señala que "la enseñanza reconocida oficialmente no podrá orientarse a propagar tendencia político partidista alguna." (Art 19,nº 11). Quizá el límite entre política y política partidista sea para algunos profesores algo difuso, pero en general creo que se entiende la idea que se encuentra de fondo.

En esto considero se encuentra el punto primordial para la reflexión del tema. Para algunos profesores es un acto ineludible dar a conocer su postura política. Y este actuar lo consideran lógico y consecuente, cuando sienten que tienen suficientes argumentos de peso que les han convencido de que las cosas son así. No obstante, el problema sobreviene cuando la profesora o el profesor no reconoce que pueden existir otras posturas con argumentos que sean también de peso, aunque no los comparta1. Es decir, se encuentra tan convencido de sus argumentos que no da espacio a la existencia de otras ideas diferentes a la suya.

Hacerse consciente de esta posibilidad puede ayudar a un profesor a evitar caer en el proselitismo o el partidismo, a fin de buscar que sus estudiantes desarrollen sus propios puntos de vista. Hacer esto es un acto de respeto no sólo a la necesaria búsqueda de la "verdad" que debe seguir todo profesional de la educación sino, por sobre todo, un acto de respeto a la conciencia y libertad del estudiante. Por supuesto, a esta razón que podría denominarse fundamental deben agregarse elementos que son más bien prácticos para el profesorado, como lo son los problemas que se pueden tener con apoderados que no estén de acuerdo con el adoctrinamiento que crean que se está realizando con sus hijos o los posibles conflictos con los objetivos del colegio o escuela.

Esto no quiere decir que el profesor debe anular su punto de vista o abandonar sus convicciones. Lo que se quiere decir es que debe ser consciente de las limitaciones y la necesaria pluralidad que debe acompañar la labor formativa que realiza. A la cabeza se me viene un profesor al cual se le reconocía por la capacidad para buscar la objetividad al abordar los distintos temas, aún cuando tuviera sus propias ideas políticas. De él aprendí que más importante que querer tener la razón, es querer buscar siempre buenas razones.


Nota al pie:

1. Aquí vale la pena señalar que las fuentes a partir de las cuales determinamos nuestra adhesión a alguna postura no son siempre y 100% objetivas; siempre hay en ellas alguna carga que su autor puede asumir conscientemente o sin proponérselo. Por ello, hay que tener mucho cuidado cuando "casarse" con una postura de forma acrítica.


Fuente:

Jordán, T. (2009) «Elementos Configuradores de la tutela jurisprudencial de los derechos educacionales en Chile», Estudios Constitucionales 7, nº. 1. Extraído desde http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-52002009000100006&script=sci_arttext#n79

Imagen extraída desde: http://sp.ideal.es/fotodenuncias/almeria/index.php?ciudad=el%20ejido

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