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La evaluación de los aprendizajes, lo que debiera ser. Parte III

Sugerencias para una buena evaluación y no morir en el intento.

El original fue escrito por Karla Campaña para quadernsdigital.net, noviembre 2009


evaluacion
Ante la necesidad de ser objetivos, hemos abusado de la evaluación cuantitativa que se traduce en la ejecución de pruebas escritas y/o orales y que luego se convierte en una calificación que pocas veces representa lo que el estudiante ha aprendido. Si bien, este instrumento es válido para evaluar, no debemos hacer un uso innecesario de él por cuanto no es capaz de otorgarnos toda la información del proceso de aprendizaje del estudiante. Esta evaluación no entrega solamente información de un momento determinado, donde en muchos casos,condiciones externas a él provocan que los resultados no sean los mejores y, se les perjudica en la evaluación. Entonces ¿Qué debemos hacer?

 

{xtypo_quote_left}No todos los instrumentos sirven para todas las evaluaciones, como no todas las evaluaciones sirven para usar todos los instrumentos{/xtypo_quote_left}

En cuanto a las condiciones de evaluación.

- No se puede presentar una propuesta de evaluación si previamente no se especifica la idea que sobre el proceso de enseñanza - aprendizaje se dispone (Hernández, Ramírez, Martínez y González, 2001, p. 31). Es decir, para diseñar una evaluación debemos tener claro nuestra filosofía de enseñanza para que exista una coherencia entre lo que enseñamos y lo que queremos que los estudiantes logren al final del proceso.

-Se debe visualizar de antemano el cómo aprenden los estudiantes. Para ello se debe considerar condiciones de aprendizaje, contexto, percepciones frente a la evaluación, entre otros elementos.

- Al momento de planificar nuestras clases se debe tener en cuenta que la evaluación es unos de los elementos principales en el proceso. Si se deja de lado o si se piensa en ella cuando ya llevamos un camino recorrido, la evaluación pierde todo el sentido para el que fue pensado.

- Debemos procurar que la evaluación no sea el momento dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje. Por el contrario ésta debe convertirse en proceso más que en el suceso en sí (Ahumada, 2005), debe ser inherente a la actividad de enseñanza y aprendizaje tanto así que debe pasar inadvertido por el estudiante. De esta forma la interpretarán como muestra del aprendizaje, concientizándose sobre el cómo aprenden, a fin de que su conocimiento sobre los “cómo aprender” sea igual que su conocimiento sobre “qué” tienen que aprender. (MINEDUC, 2006).

-El estudiante debe conocer los criterios de evaluación con anterioridad. No se contempla la evaluación por sorpresa pues no nos estaremos enfocando en el objetivo de evaluar para tomar decisiones sino más bien, en ocupar la evaluación como mecanismo para comprobar si el estudiante ha estudiado o ha puesto atención en clases.

- El punto de medida para cada estudiante debe ser él mismo y no el resto del curso. De esta forma, estamos evaluando según criterios de aprendizaje conocidos también como indicadores de logro. La calificación será de acuerdo al avance que ha tenido el estudiante con los criterios establecidos y de esta forma, todos tendrán derecho a optar por la calificación más elevada según los criterios establecidos.

- Es importante que el estudiante asuma su responsabilidad en el aprendizaje (Ahumada, 2005) y que el mismo sea capaz de autoevaluarse dejando atrás el concepto de demostrar que ha aprendido sólo para la nota.

En cuanto a los instrumentos de evaluación:

No todos los instrumentos sirven para todas las evaluaciones, como no todas las evaluaciones sirven para usar todos los instrumentos. Esto parece un juego de palabras pero es así. Es algo que debemos tomar en cuenta al momento de planificar nuestras clases y diseñar nuestra enseñanza.
Para realizar una evaluación acorde a las condiciones descritas anteriormente, sugerimos ocupar los siguientes instrumentos:

- Portafolios de desempeño. A simple vista parece una carpeta-archivador con papeles y trabajos de clase acumulados, pero si le damos un buen uso podemos transformarlo en un potencial instrumento de evaluación.
Por su estructura, el portafolio se puede convertir en un diario de clase en donde el estudiante recolecta, transforma y decide que productos quiere dejar como evidencia de su aprendizaje. Es fundamental que el estudiante de cuenta de porqué decide incluir ciertos elementos y no otros.
- Mapas conceptuales. Es una excelente herramienta en cuanto el estudiante sintetiza y relaciona conceptos. Sin embargo, hay que trabajar en esta técnica desde antes de la evaluación final pues, requiere destrezas en su elaboración.
- Pruebas o exámenes. Si bien su uso debe limitarse, no se debe dejar de lado totalmente. Es importante que las preguntas creadas por el docente estén bien elaboradas y que no respondan solo a la memorización de conceptos sino más bien a la explicación de estos. Podemos ocupar como estrategia la resolución de problemas cotidianos dentro de la prueba o bien, realizar la evaluación con el texto abierto.
- Proyectos de clase. Consiste en que los estudiantes realicen investigaciones de campo, experimentos, proyecto de intervención ante un problema detectados por ellos dentro de su comunidad o bien, sugeridos por el docente. Lo importante es que se vean involucrados en una situación real de aprendizaje en que tienen que poner en práctica todas las habilidades desarrolladas hasta ese momento.
 
Bibliografía:
AHUMADA, P. (2005). “La Evaluación Auténtica: Un Sistema Para La Obtención De Evidencias Y Vivencias De Los Aprendizajes”. Perspectiva educacional, nº 45 P, 11 – 24.
ÁLVAREZ, J. (2001). Evaluar para conocer, examinar para excluir. Ediciones Morata.
CASTILLO, .S. (2009). Vocabulario De Evaluación Educativa. Madrid: Prentice Hall.
CASTILLO, S. y CABRERIZO, D. (2003). Evaluación Educativa y Promoción Escolar. Madrid: Pearson.
CONDEMARÍN, M. y MEDINA, A. (2000). Evaluación Autentica De Los Aprendizajes. Santiago: Andrés Bello.
HERNÁNDEZ, J., RAMÍREZ, S, MARTÍNEZ, J y GONZÁLEZ, S. (2001). Evaluación y aprendizaje: una propuesta para mejorar el rendimiento escolar. Valencia: Nau Llibres.
KLENOWSKI, V. (2005). Desarrollando Portafolios para el Aprendizaje y la Evaluación. Madrid: Narcea.
LUKAS, J. (2004). Evaluación Educativa. Madrid: Alianza Editorial.
MINEDUC. (2006). Evaluación Para el Aprendizaje. Enfoque y materiales prácticos para lograr que sus estudiantes aprendan más y mejor. Santiago: Ministerio de Educación.
PERASSI, Z. (2009). “¿Es La Evaluación Causa Del Fracaso Escolar?”. Revista Iberoamericana De Educación, nº 50 P, 65 – 80.
TORRANCE, P. (1995). “Insighs about creativity: questioned, rejected, ridiculed, ignored”. Educational Psychology Review, nº7 (3), P, 313-322.
WOOLFOLK, A (1999). Psicologia Educativa. (7º ed.). México: Prentice Hall.
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