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La Integración: Tarea de Todos. Segunda Parte

Una vez que un profesor recibe la noticia de que va a entrar en su aula un niño con nees y conoce los aspectos centrales de su diagnóstico psicopedagógico, el objetivo es centrarse en concebir estas necesidades en términos de competencia curricular y no tanto en términos de discapacidad. Lo que importa no es el CI ni las arduas exploraciones psicológicas (que también), sino preguntarse ¿qué es capaz de hacer mi alumno en relación con los contenidos y objetivos curriculares de su nivel? ¿Qué competencias tiene mi alumno? ¿Qué conductas específicas puede realizar y cuáles no? Y, sobre todo, ¿qué conductas que no es capaz de lograr ahora, podría llevar a cabo si tuviera determinados apoyos?
En cuanto a aspectos más concretos, el profesor puede poner en marcha diferentes tipos de estrategias relacionadas con los diversos elementos del curriculum. Las adaptaciones curriculares dependerán en buena medida del tipo y grado de discapacidad y es difícil establecer pautas generales. Aún así, es importante mantener siempre la flexibilidad ante las posibles modificaciones que se contemple incluir (por ejemplo en cuanto a materiales diferentes, tipos de exámenes, secuenciación de las tareas, etc.) A continuación se detallan algunas de estas estrategias que el profesor puede adoptar:
-Examinar sus propias preocupaciones, traducirlas en necesidades y comunicarlas al resto de profesionales que lo acompañan. Ej.: el profesor está preocupado porque no sabe de qué modo influye la discapacidad de su alumno en sus habilidades sociales a la hora de planificar trabajos cooperativos ànecesidad de conocer en profundidad el tipo de discapacidad  así como las estrategias que pueden permitirle favorecer la relación con el resto de alumnos.
-Planificar con tiempo la atención a su alumno con nees en el transcurso de sus clases: establecer en qué tiempos y de qué manera se le va a proporcionar al alumno el refuerzo educativo que éste precise. Ej.: durante la hora de lectura, se repasa con el alumno con discapacidad las actividades que se harán el día siguiente.
-Proporcionar al alumno oportunidades para tener experiencia de éxito, a través de preguntas que pueda responder, la exposición de trabajos suyos, reconociendo sus fortalezas, premiando el esfuerzo y  procurando refuerzos positivos ante sus logros. Ej.: reconocer la capacidad expresiva que el alumno tiene en sus trabajos artísticos y encargarle la elaboración de un mural para el aula de los más pequeños.
-Atender al mejor modo en que el alumno aprende, qué tipo de materiales prefiere, con qué tipo de estímulos se maneja mejor (por ejemplo, uso de pautas visuales, dibujos adicionales a los textos escritos, etc.) Ej.: aprovechar la pasión casi obsesiva de un alumno autista por las carreteras de su comunidad e incluir este tópico en los problemas matemáticos, en la geografía, etc.
- Cuidar la ubicación del alumno dentro del aula en relación a él mismo y en relación a sus compañeros. Situarlo cerca de aquellos que puedan proporcionarle apoyos intermitentes. Ej.: no rodearlo de personas alborotadoras, pero tampoco al lado de los de mejores notas, ni de grupos específicos (como los más callados, o los menos populares).Pensar qué perfil de persona podría encajar como compañero de mesa, o de fila.
-Implicar al resto de la clase en la proporción de apoyos al alumno con discapacidad. Se pueden designar tareas específicas de ayuda, sin dejar que se establezcan roles demasiado estrictos (por ejemplo, evitar que haya un “cuidador” personal) y prescindiendo de ayudas o influencias externas innecesarias.
-Proporcionar al propio alumno con discapacidad pequeñas tareas de las que sea responsable y que fomenten su participación en la clase así como la normalización de su vida en el colegio. Ej.: que sea el encargado de reponer las tizas o de llevar recados entre profesores.
-Cuidar la integración del alumno más allá del aula. Estar atento a posibles signos de alerta en cuanto a aislamiento, a prácticas no inclusivas o incluso de maltrato o abuso (por ejemplo, en recreos, excursiones, etc.)
-Valerse de técnicas, métodos o procedimientos específicos para la enseñanza en determinadas discapacidades, formados antes previamente por los profesionales del área determinada. Ej.: programas específicos para enseñar a leer a niños con autismo.
-Establecer apoyos sencillos específicos para el alumno con discapacidad que le guíen en la realización de actividades, trabajos o exámenes. Ej.: en la hoja de examen, describir al principio los pasos que tiene que seguir para responder; construir una lista de vocabulario que el alumno pueda tener presente cuando haya que escribir una redacción; colocar ejemplos adicionales; facilitar la resolución de problemas a través de gráficos o dibujos que complementen la información verbal.
-Otras: Establecer pautas y rutinas conocidas por el alumno; mantener el contacto visual; dar instrucciones sencillas, con un solo enunciado; procurar el aprendizaje significativo; partir de la experiencia del propio alumno; conocer sus gustos e intereses y servirse de ellos para que adquiera nuevos conocimientos; repetición de las enseñanzas; potenciar las áreas en las que el alumno tiene más competencia; fijar los objetivos a corto plazo; compartir las experiencias con el resto de profesionales a través de procesos de investigación-acción, etc.
El gran objetivo de las escuelas actuales es conseguir un modelo plenamente inclusivo y colaborativo que se centre, fundamentalmente, no en que los alumnos con nees se adapten sino en que los profesionales seamos capaces de recibirlos. La formación de los docentes en la atención a la diversidad es todavía una asignatura pendiente, siendo una de las grandes y complejas tareas a las que necesariamente tendrán que enfrentarse durante los años próximos, y no sólo en relación a la discapacidad.
El esfuerzo es arduo pero la recompensa grata. Eso bien lo saben aquellos que, por suerte, han tenido algún día en sus aulas un niño con necesidades especiales.
DiversidadTal como les comentamos la semana pasada, les dejamos ahora con la segunda parte del artículo de Araceli Arellano Torres sobre cómo abordar el trabajo con estudiantes con Necesidades Educativas Especiales.

Una vez que un profesor recibe la noticia de que va a entrar en su aula un niño con NEE y conoce los aspectos centrales de su diagnóstico psicopedagógico, el objetivo es centrarse en concebir estas necesidades en términos de competencia curricular y no tanto en términos de discapacidad. Lo que importa no es el CI ni las arduas exploraciones psicológicas (que también), sino preguntarse ¿qué es capaz de hacer mi alumno en relación con los contenidos y objetivos curriculares de su nivel? ¿Qué competencias tiene mi alumno? ¿Qué conductas específicas puede realizar y cuáles no? Y, sobre todo, ¿qué conductas que no es capaz de lograr ahora, podría llevar a cabo si tuviera determinados apoyos?
En cuanto a aspectos más concretos, el profesor puede poner en marcha diferentes tipos de estrategias relacionadas con los diversos elementos del curriculum. Las adaptaciones curriculares dependerán en buena medida del tipo y grado de discapacidad y es difícil establecer pautas generales. Aún así, es importante mantener siempre la flexibilidad ante las posibles modificaciones que se contemple incluir (por ejemplo en cuanto a materiales diferentes, tipos de exámenes, secuenciación de las tareas, etc.) A continuación se detallan algunas de estas estrategias que el profesor puede adoptar:
  • -Examinar sus propias preocupaciones, traducirlas en necesidades y comunicarlas al resto de profesionales que lo acompañan. Ej.: el profesor está preocupado porque no sabe de qué modo influye la discapacidad de su alumno en sus habilidades sociales a la hora de planificar trabajos cooperativos ànecesidad de conocer en profundidad el tipo de discapacidad  así como las estrategias que pueden permitirle favorecer la relación con el resto de alumnos.
  • -Planificar con tiempo la atención a su alumno con NEE en el transcurso de sus clases: establecer en qué tiempos y de qué manera se le va a proporcionar al alumno el refuerzo educativo que éste precise. Ej.: durante la hora de lectura, se repasa con el alumno con discapacidad las actividades que se harán el día siguiente.
  • -Proporcionar al alumno oportunidades para tener experiencia de éxito, a través de preguntas que pueda responder, la exposición de trabajos suyos, reconociendo sus fortalezas, premiando el esfuerzo y  procurando refuerzos positivos ante sus logros. Ej.: reconocer la capacidad expresiva que el alumno tiene en sus trabajos artísticos y encargarle la elaboración de un mural para el aula de los más pequeños.
  • -Atender al mejor modo en que el alumno aprende, qué tipo de materiales prefiere, con qué tipo de estímulos se maneja mejor (por ejemplo, uso de pautas visuales, dibujos adicionales a los textos escritos, etc.) Ej.: aprovechar la pasión casi obsesiva de un alumno autista por las carreteras de su comunidad e incluir este tópico en los problemas matemáticos, en la geografía, etc.
  • - Cuidar la ubicación del alumno dentro del aula en relación a él mismo y en relación a sus compañeros. Situarlo cerca de aquellos que puedan proporcionarle apoyos intermitentes. Ej.: no rodearlo de personas alborotadoras, pero tampoco al lado de los de mejores notas, ni de grupos específicos (como los más callados, o los menos populares).Pensar qué perfil de persona podría encajar como compañero de mesa, o de fila.
  • -Implicar al resto de la clase en la proporción de apoyos al alumno con discapacidad. Se pueden designar tareas específicas de ayuda, sin dejar que se establezcan roles demasiado estrictos (por ejemplo, evitar que haya un “cuidador” personal) y prescindiendo de ayudas o influencias externas innecesarias.
  • -Proporcionar al propio alumno con discapacidad pequeñas tareas de las que sea responsable y que fomenten su participación en la clase así como la normalización de su vida en el colegio. Ej.: que sea el encargado de reponer las tizas o de llevar recados entre profesores.
  • -Cuidar la integración del alumno más allá del aula. Estar atento a posibles signos de alerta en cuanto a aislamiento, a prácticas no inclusivas o incluso de maltrato o abuso (por ejemplo, en recreos, excursiones, etc.)
  • -Valerse de técnicas, métodos o procedimientos específicos para la enseñanza en determinadas discapacidades, formados antes previamente por los profesionales del área determinada. Ej.: programas específicos para enseñar a leer a niños con autismo.
  • -Establecer apoyos sencillos específicos para el alumno con discapacidad que le guíen en la realización de actividades, trabajos o exámenes. Ej.: en la hoja de examen, describir al principio los pasos que tiene que seguir para responder; construir una lista de vocabulario que el alumno pueda tener presente cuando haya que escribir una redacción; colocar ejemplos adicionales; facilitar la resolución de problemas a través de gráficos o dibujos que complementen la información verbal.
  • -Otras: Establecer pautas y rutinas conocidas por el alumno; mantener el contacto visual; dar instrucciones sencillas, con un solo enunciado; procurar el aprendizaje significativo; partir de la experiencia del propio alumno; conocer sus gustos e intereses y servirse de ellos para que adquiera nuevos conocimientos; repetición de las enseñanzas; potenciar las áreas en las que el alumno tiene más competencia; fijar los objetivos a corto plazo; compartir las experiencias con el resto de profesionales a través de procesos de investigación-acción, etc.
El gran objetivo de las escuelas actuales es conseguir un modelo plenamente inclusivo y colaborativo que se centre, fundamentalmente, no en que los alumnos con NEE se adapten sino en que los profesionales seamos capaces de recibirlos. La formación de los docentes en la atención a la diversidad es todavía una asignatura pendiente, siendo una de las grandes y complejas tareas a las que necesariamente tendrán que enfrentarse durante los años próximos, y no sólo en relación a la discapacidad.
El esfuerzo es arduo pero la recompensa grata. Eso bien lo saben aquellos que, por suerte, han tenido algún día en sus aulas un niño con necesidades especiales.
La imagen ha sido obtenida desde http://edurec.wordpress.com/
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