La cesantia del profesor Jirafales

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Mientras más pasa el tiempo más cuestionamiento ha sufrido la labor del profesor atribuyéndole, en muchos casos, el deber de responder a los errores que la sociedad no se quiere hacer cargo ni mucho menos el núcleo fundamental de ésta: La familia. ¿valores, normas, comportamiento también lo debe "enseñar" el profesor?
Es por todos conocidos que la calidad de la educación en nuestro país, a pesar de todos los esfuerzos realizados, está en crisis. Todos buscamos culpables y el más renombrado  y cuestionado es la labor que ejerce el profesor dentro y fuera del aula.
En esta ocasión me referire a la crisis moral y de autoridad que está afectando la docencia y que poco o nada se ha hablado de ello. Al contrario, los casos que más renombre tienen en los noticieros son los insultos de profesores hacia estudiantes, algo que tampoco comparto ni justifico.
Ya nos estamos acostumbrando a escuchar en las noticias el maltrato de los estudiantes hacia sus profesores. Desde burlas, insulto, golpes y hasta amenazas de muerte en plena clases. Y eso no se queda ahí pues son mostrados en vitrina a través de Internet.
Lo mas penoso es que el profesor no puede defenderse. La ley respalda los derechos de los "mas débiles" pero muchas veces se olvida de los   derechos de los  "otros" débiles. ¿Dónde quedó ese respeto al profesor de antaño? cuando el sólo verlo pasar era sinónimo de saludo fuera y dentro del aula. Referente social en los actos oficiales, principalmente de las zonas rurales y motivo de consulta antes dudas sociales. Sin duda, el respeto frente a la labor del profesor (sólo me estoy refiriendo a la condición social y no a su cuestionamiento profesional) hace mucho  tiempo que quedó en cesantía.
Pensaba que sólo pasaba en Chile, pero lamentablemente no es así. Con asombro me he enterado que en estos días la autoridad máxima de Madrid Esperanza Aguirre ha propuesto una Ley de autoridad  del profesor que otorga a los profesores madrileños la condición de autoridad pública. Esto significa darle mayor protección al docente, "un respaldo moral frente al estatus que hoy no tienen" frente a los actos de abusos cometidos por estudiantes y apoderados hacia ellos,incluso poniendo en riesgo su integridad física y para que hablar de la sicológica.
Más allá si esto se lleva a cabo o no, me cuesta creer que la autoridad moral del profesor Jirafales pueda "devolverse" a través de una ley. Creo que el problema es más profundo y tiene que ver con la crisis de autoridad que están viviendo los padres dentro de la familia, con los medios de comunicación que muestran que el joven es quien manda,  con la insistencia en que los derechos están primeros que los deberes, entre otros,  y que lamentablemente repercuten en la escuela, fiel reflejo a escala de la sociedad.
El profesor Jirafales se encuentra cesante, pero tenemos el deber de ayudarle a encontrar trabajo. Debemos respetarnos, respetar nuestra labor y sobre todo exigir que nos respeten. De lo contrario, estaremos todos cesantes.
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