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Tecnología en la educación ¿por qué?

teceduMucho se habla se la incorporación de las tecnologías a la educación, tanto al ámbito de la enseñanza-aprendizaje como al de la administración del centro escolar.  En este momento me quiero referir a los fundamentos de esta incorporación, específicamente en el su presencia en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje.

Antes de entrar de lleno en el tema, es necesario establecer cuál o cuáles son las funciones de la escuela y de la educación en la sociedad.   Para Guerrero Serón, la educación cumple con cinco funciones, entre las cuales destaco:

  • La de transmisión cultural y socialización de las nuevas generaciones.
  • La de formación y selección para el trabajo.(Guerrero Serón, p. 104 )

Estas dos funciones están íntimamente ligadas a la incorporación de las tecnologías en la educación.  Si observamos nuestra sociedad constatamos que vivimos en una sociedad profundamente marcada por la presencia de la tecnología en todos sus ámbitos y que afecta radicalmente nuestra forma de trabajar, informarnos, entretenernos, relacionarnos, entre otros aspectos.  A la luz de esta constatación, surgen dos consecuencias que se convierten en argumentos de peso para la incorporación de la tecnología en la educación[1]:

  1. En primer lugar, cambia radicalmente la forma en que nos relacionamos, comunicamos y accedemos a la información.  Los medios de comunicación, antes mayoritariamente asincrónicos, se vuelven cada vez más sincrónicos, y el acceso a ellos tanto para el consumo de información como para su creación, se vuelve cada vez más generalizado, aún cuando  se sigue produciendo la brecha digital, ya sea por condiciones económicas como etarias.
  2. y en segundo lugar, cambia la forma en que se produce el desarrollo económico de una sociedad y, asimismo, cambia la “materia prima”(Drucker, p. 322), que es ahora el Conocimiento, por lo que necesita de trabajadores con nuevas habilidades que  respondan a tales necesidades productivas.

A la escuela, por lo tanto, le corresponde adaptarse a estas dos características de la sociedad y asumirlas para poder responder a las funciones señaladas anteriormente.  En una sociedad “rodeada” de tecnologías de la información y la comunicación que son frecuentemente utilizadas por los niños y jóvenes, en la cual se observa que para ellos se han vuelto invisibles[2], la escuela debe ir adaptando los medios al aula y, al mismo tiempo, ir adaptando el currículum a las posibilidades que ofrecen. Y, además de lo anterior, la escuela deberá preparar a los más jóvenes de la sociedad en aquellas habilidades que le son propias a una economía centrada en el Conocimiento.  Dicho de otra forma, si ya la escuela debió ajustarse a los procesos productivos de la revolución industrial (Hacia Las Sociedades Del Conocimiento, p. 32), deberá ahora ajustarse a los requerimientos productivos propios de la Sociedad del Conocimiento.

Así, la incorporación de las tecnologías no responde sólo a una moda o a perspectivas tecno-educativas, sino al deseo de adaptarse y cumplir de mejor forma con funciones que le son propias, siempre en miras del aprendizaje de los estudiantes.

Bibliografía

Drucker, P. F. (1971). The Age of Discontinuity: Guidelines to Our Changing Society. London: Pan Books.

Guerrero Serón, A. (1996). Manual De Sociología De La Educación. Madrid: Síntesis.

Hacia Las Sociedades Del Conocimiento: Informe Mundial De La UNESCO. (2005). . Paris: Ediciones UNESCO.

La imagen ha sido obtenida desde www.elporvenir.com.ar


[1] Por supuesto que hay otras, pero en este momento deseo centrarme sólo en ellas.

[2] A diferencia de buena parte de los adultos, los niños y jóvenes asumen como natural la presencia de la tecnología, es decir, para ellos son invisibles.

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