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¿Exigentes o no?

Siempre es bueno conocer la mirada que tienen otros de las cosas que hacemos o de como somos pues nos sirve como acto de humildad o para el autoanálisis, aunque, por supuesto, poniendo atención en quien nos lo dice.   Al respecto, el Banco Interamericano de Desarrollo, siempre interesado en las consecuencias económicas de la educación, encuestó a 4500 jóvenes sobre su preparación a la educación superior.  Uno de los aspectos abordados es el nivel de Exigencia al que se enfrentaron en la escuela.   Las respuestas arrojaron los siguientes resultados: "Del total de ex alumnos de escuelas técnicas, 60,3% considera que el nivel de exigencia fue bajo o medio. El 63% de los que egresaron de colegios científicos-humanistas tienen la misma opinión." (Fuente La Tercera).

¿Es Realmente baja la exigencia que los profesores efectuamos a los estudiantes?

La respuesta es discutible, pero a quienes nos toca o ha tocado realizar clases en el colegio, sabemos de sobra las dificultades que implica ejercer más exigencia a los estudiantes.  Basta ver la necesidad que tienen los profesores de establecer criterios de evaluación que consideren el "copiar y pegar" o "los atrasos en la entrega de trabajos"; o las dificultades que un currículum extenso y mal elaborado presenta para poder exigir más a los estudiantes, pues nos vemos obligados a dedicarnos a los "mínimos";  y qué decir de los padres y sus reclamos por lo difícil que es el curso para los estudiantes.  Desde luego debemos establecer niveles altos de exigencia a nuestros estudiantes, pero éstos serán beneficiosos para aquellos estudiantes que consideren valioso el aprendizaje.  Para un estudiante que se conforma con "mínimos" y que responde a las exigencias también con "mínimos" ("¿con qué nota me alcanza pa'l 4.0?"), claramente no les servirá de nada.

Quizás algunos de aquellos que reclaman por la falta de exigencia no respondían a las exigencias que se les presentaban.  Otros, posiblemente no fueron exigidos de la mejor manera o se enfrentaron a profesores mediocres.  Sea como sea, la exigencia escolar no depende sólo de lo que el profesor decida, sino que es un acto dialéctico, en que tanto profesores como estudiantes ocnfiguran un nivel de exigencia acorde a las capacidades, habilidades o características de cada uno.  Nunca nos podemos cansar de expresar que la educación es un acto entre personas en el que uno crece y el otro ayuda a crecer, desde luego en ámbitos distintos; por lo tanto, sólo se podrá exigir de verdad si hay un alguien que acepte ser exigido.

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