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¿De quién es la culpa?

¿A quién podemos culpar de los problemas en la educación?  A continuación, les dejamos con una Carta al Director aparecida hace casi diez años en un diario español.   En ella, el autor critica que no se considere como importantes responsables de los problemas en la educación de ese momento en España a los pedagogos (expertos en educación que no realizan clases en los colegios) y lo grafica con la enseñanza de la función de un buzón.

¿De quién es la culpa?
Leo en el Diario Escolar del Diario de Navarra del pasado 10 de noviembre la lista de culpables del fracaso escolar.  Salen todos menos unos señores que nunca salen, que son los pedagogos.   Vaya por delante que no pretendo enemistarme con los pedagogos, entre los que tengo grandes amigos, y menos atentar contra su respetable profesión.   Aún así, creo que se deberían incluir y puede que los primeros.   Los pedagogos oficialistas del actual sistema han conseguido colapsar a los maestros y si siempre es complicado enseñar, ahora resulta más aún.   El pedagogo ha conseguido reconvertir al maestro en monitor de actividades varias con pastilina y arcilla y ser capaz de no ahogarse en los dos mil metros mariposa.   Su mesa ha sido convertida en un inmenso papeleo para elaborar infinitos proyectos “de aula”, “de coordinación de niveles”, “de área”, “curricular a partir del currículo”, “de objetivos de área de etapa”, “de niveles”, “de ciclos”, “mapas conceptuales de etapa”, “criterios de evaluación”, “secuenciación de contenidos y niveles de concreción”, y un largo etc; y todo para explicar lo importante que es un buzón.   En cuarto de primaria se consigue que los alumnos sepan que hay buzones, no sólo en su barrio, sino también en su ciudad; en quinto se sabe que hay buzones en tu comunidad foral y en sexto se aprende que hay buzones en todo el país.
La administración, preocupada, organiza con dinero público un concurso de valores sobre el buzón y subvenciona un autobús para ir a un buzón.   Los colegios emplean su tiempo, ya escaso, en mandar trabajos al concurso.  Después, puede que el buzón sea quemado en un fon de semana por unos jóvenes algo bebidos y uno se entere de que compraron lo necesario para quemarlo con el dinero que habían ganado en el concurso. 
(Diario de Navarra, 3 de Noviembre de 1999)

Es difícil señalar con el dedo sólo a un responsable, pues a fin de cuentas todos tenemos algo de responsabilidad en lo que ocurre (aunque claramente no al mismo grado).  El Estado o la municipalidad que no se responsabiliza, los sostenedores que se aprovechan, el "experto en educación" que propone soluciones desde el escritorio, el profesor que realiza mal su clase, la familia que se despreocupa de la educación de sus hijos, el estudiante que "flojea", etc, etc.  ¿Qué hacer? no sabemos todavía... Mientras, nos queda enviar una carta a quien corresponda y, por supuesto, depositarla en el buzón.
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