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Trabajando en un Colegio Fantasma

colegio-maloLa profesión docente tiene muchas alegrías, pero también tiene circunstancias difíciles e incluso dolorosas. El siguiente relato nos muestra una grave situación ocurrida a una profesora chilena en el que nos cuenta su amarga experiencia en un colegio, su frustración y las amenazas vividas, junto  y el nulo apoyo que recibió cuando quiso denunciar los hechos.

Les recordamos que Sala de Profes es un espacio abierto a todas las opinones dentro de un margen de respeto y tolerancia. El contenido de artículos envíados por profesores ajenos al equipo editorial no representan necesariamente el pensamiento de Sala de Profes.

Nombre: Francisca Rojas

Años de docencia: 3 años

Área: Educación General Básica

En Diciembre del Año pasado postulé a varios trabajos en la zona y me llamaron de uno para una entrevista. Era un colegio pequeño, que al parecer hace poco tiempo se integraba en el rubro de la educación, de tipo multicultural que ofrecía desde mapudungun, pasando por varios idiomas hasta el chino mandarín, huertos escolares, clases y talleres bajo el método Montessori. Sin duda se perfilaba como un lugar donde ofrecían oportunidades a docentes nuevos para que plasmaran sus ideas de cambio en educación, me entrevistaron, quedé en el cargo pero tenía un problema, ya que trabajaba media jornada en otro establecimiento y no podía dejar a mis alumnos puesto que mis apoderadas habían conversado ya con la directora para que siguiera con el curso y en este nuevo colegio me querían de tiempo completo. Producto de ello tomé la decisión de irme a trabajar tiempo completo, cuando mis apoderadas supieron me siguieron y abrieron en el establecimiento con bombos y platillos un tercero básico.

Comenzaron las clases en marzo sin novedades, se atrasaban los sueldos y lo que me habían ofrecido en un principio, se disminuía a la suma de doscientos mil pesos. No me importaba el sueldo, no me importaba matarme trabajando todo el día con ese sueldo, era un proyecto nuevo y estaba feliz. En pocos meses se abrieron otras oportunidades, me dijeron que necesitaban asistentes y docentes, entonces contacté a un par de amigos que estudiaban pedagogía para que se vinieran a esta ciudad ya que el sostenedor les ayudaría a convalidar los ramos y terminar sus estudios acá.

Junio fue horrible, la "directora" supuesta Ingeniero Civil, empezó con cosas raras. Por ejemplo comenzó a poner a mis apoderados en mi contra, a veces llegaban molestos por quejas que ni yo entendía y cuando conversábamos a ellos le entraba la duda sobre la palabra de esta señora.

En ese mismo mes despiden a uno de mis amigos, esos a los que supuestamente iban a ayudar con la convalidación, que habían dejado todo en Santiago para venir a colaborar con el proyecto. Además de ello, no le habían pagado su sueldo y no querían pagarlo tampoco, el sostenedor hacía contratos e inventaba demoras para finiquitar el trámite.

{xtypo_quote_left}¿Cuándo el gobierno y las instituciones ligadas a velar por la educación se harán responsables de ello?{/xtypo_quote_left}


Llega Julio y con él la entrega de libretas de notas. Y yo, ya pensaba que había algo raro tras esta gente pues jamás ví a subvención o alguna persona del MINEDUC. Lo más insólito es que esta "directora" me dice que debo fotocopiar una libreta de un establecimiento particular de la zona, borrarla con corrector (evitando quitar el timbre) y entregar esos informes de notas, a lo que me negué rotundamente ya que me pareció poco ético y se lo dije. No fue para más, desde ese día, me encerraba en las salas y me gritaba y basureaba y yo sin poder hacer nada puesto que cuando me defendía se desquitaba con los niños, no los dejaba calentar los almuerzos cuando me retiraba del establecimiento, les negaba el permiso al baño y los encerraba en una sala y les decía a los apoderados que yo era la que torturaba los niños. Cuando sus padres les preguntaban a sus hijos y decían que ella los torturaba, de ese modo ella se defendía diciendo que yo les lavaba el cerebro... en fin.

Me pongo a averiguar sobre el colegio y resultó ser un colegio fantasma, con un RBD falso, con docentes no titulados, y con una directora que tiene hasta sexto básico entre otras cosas. Cuando expuse el caso para mi defensa, puesto que me amenazaron de quitarme el título por un montón de invenciones de esta mujer (¡hasta de loca quedé!) la provincial de educación me dio la siguiente respuesta: No podemos fiscalizar a un colegio que no existe.

Y yo me pregunto ¿Hasta cuándo los docentes seguiremos sufriendo este tipo de humillaciones?

¿Cuándo el gobierno y las instituciones ligadas a velar por la educación se harán responsables de ello?

Debido a estas situaciones,me retiré de inmediato, obviamente no iba a colaborar con este fraude. Hice las denuncias correspondientes (aunque nunca paso nada), también fui a la inspección del trabajo y cobré la diferencia de horas. El colegio-fraude sigue funcionando y las personas que siguen asistiendo están con la idea de lo que pasó fue una "corrida de teja mía" le muestran papeles falsos a los apoderados y están felices, total el Ministerio no los va a fiscalizar. A los pocos alumnos de mi curso que quedan (porque hice lo posible por reubicar a los que creyeron en mi palabra para que no perdieran el año) les dicen que estoy con licencia, que ya volveré y para variar llevan gente que se hace pasar por coordinadores provinciales y enviados del Ministerio a mostrar el "avance del proyecto".

Mirando el vaso medio lleno y no medio vacío

Aprendí cosas que quizás no son positivas, por ejemplo aprendí que el sistema está corrompido, que hay pocos docentes que de verdad nos interesamos en la educación de los niños, por los niños y para los niños y que a este mundo sobre todo en algo tan delicado como es la educación, la mueve el dinero.

imagen extraída desde: elpolemico.blogspot.com

 

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