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Una "especial" reunión de Apoderados

Profesora Karla CampañaNombre: Karla Campaña V.

Años de docencia: 2 años.

Área: Historia y Ciencias Sociales.


Hace un año atrás estaba  buscando material para preparar el Taller para Padres de mi primera reunión de apoderados en el colegio donde era la segunda profesora de reemplazo y llegó a mis manos el siguiente artículo del Padre Felipe Berríos que luego, íntegramente lo ocupe en el taller para padres:

Hoy, el apoderado es más bien un consumidor y la educación, una mercancía.
Por eso que al apoderado y a la prensa les preocupan más las recomendaciones del Sernac que las del Ministerio de Educación.
Así, más que los valores que está recibiendo su pupilo, el nivel académico o su formación humana y cívica, exigirá rendimientos: importará más que tenga buenas notas y no tanto si copió para obtenerlas, si sabe realmente la
materia, si le interesa aprender y, menos aún, si es buena persona.
Sobre el establecimiento, la preocupación se decantará por los puntajes en el Simce o la PSU.  Esto generará establecimientos presionados por satisfacer al “apoderado-consumidor”, deseando aparecer en algún ranking escolar. También se enfrentará a un “apoderado-consumidor” prepotente que amenaza con demandar al colegio si su hijo es castigado, si se le pide cortarse el pelo o alargar el jumper, si se le exige educación física o si por casualidad al caerse se magulló.  El alumno será perjudicado por este “divorcio”.   Sólo interesará que él rinda.
En el fondo, él está solo.   Los profesores,recargados de clases y viendo mermada su autoridad, pocas veces son capaces de influir, de corregir, de acompañar a crecer.

Ustedes dirán: ¡A esta profesora le fue excelente en su reunión de apoderados, logró el objetivo planteado!.  Lamentablemente no. Pensé que este artículo nos podría invitar a la reflexión, al autoanálisis y al entendimiento de que una mejor educación la construimos entre todos los agentes del proceso de enseñanza - aprendizaje (alumnos -profesores y apoderados) pero me equivoqué y  ¿Qué conseguí?
1)    Que los padres una vez más culparan a los profesores de la mala calidad de la educación.
2)    Que la mercantilización de la educación, según ellos, no es de los padres sino de los sostenedores. Eso me causó un profundo cuidado puesto que pensaba: ¿Acaso no son ellos los que al buscar un establecimiento para sus hijos analizan primero el puntaje obtenido en SIMCE y/o PSU? dejando de lado lo que realmente debiese importar: el PEI del establecimiento, que la entrega de valores concuerde con lo que busca la familia, que sea un lugar  acogedor  y lo más importante a mí parecer, su hijo se sienta a gusto en él.

¡Cuántos apoderados saben que es el PEI les pregunté? Sólo dos levantaron la mano (eran profesores universitarios) el resto rebatió diciendo que era labor del establecimiento entregar esa información y que por eso ellos no sabían. Pensé: ¡Qué cómoda su postura!, puesto que ellos deben ser los principales interesados en conocerlo;  si claro, si son preocupados del aprendizaje de sus hijos pensé luego.

3) Y como guinda de la torta me dijeron: ¡Y que sabe ese cura de educación  si ni siquiera tiene hijos! Como diría Condorito: ¡exijo una explicación!


Rescatemos lo positivo o veamos el vaso medio lleno y no medio vacío.

Ese día terminé destrozada, pensé fracase con la reunión de apoderados. Ahora serán mucho más difíciles las siguientes, ¿me habrán visto muy “jovencita” como para ser profesora?.
Hoy me río,  y nuevamente me digo que un profesor se hace a través de la experiencia y los libros dan sustento a la experiencia. A más de un año de lo sucedido puedo ver el vaso medio lleno y decir: ¡fue una gran experiencia! Puesto que la situación vivida me llevó a replantearme la reunión de apoderados, tal vez el curso no necesita una escuela para padres y yo la quería realizar puesto que “todos o casi todos los colegios lo hacen”. A la siguiente reunión todo fue distinto porque tomé las siguientes ideas que espero que les pueda servir.
-    Si es que realizo una reunión para padres, trato de que ésta no se me vaya de las manos. Debo mostrarme firme, siempre mirando a los ojos puesto que esto demuestra autoridad como profesora frente a un grupo de apoderados  que será muy difícil (aunque no imposible) que asuman su rol  dentro de la educación.
-    Trato de tomar temas “mas livianitos”  o bien hago que ellos propongan temas para la reunión siguiente. Eso es una forma de hacerlos partícipes no imponiendo una tema que tal vez ellos no les interese o tal vez se sientan incómodos.

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