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Esta soy yo... así me ven mis estudiantes

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En una de las tantas clases, Pablo, de tercero básico, se paró enfrente para explicar un concepto. Ante la audacia y seguridad, jugué a ser su alumna y me senté en su silla (comentario aparte, bastante más dura que la mía) le dije: “Tío Pablo, no entendí, ¿me puede explicar de nuevo? El pequeño al comprender el juego, cambió su sonrisa por un ceño fruncido y me dijo, gritando, “Se calla, señorita y todos los demás no vuelven a hablar si no los echo afuera”. El resto de sus compañeros comenzaron a tomar el lugar de profesores e incurrieron en retos y amenazas a sus “alumnos”, que saliendo del contexto del juego, eran sus propios compañeros. Paré el juego y pregunté porque habían hecho eso. Contestaron que todos los profesores gritaban y retaban en las clases.


{xtypo_quote_left}Si la escuela forma personas, no comprendo cómo es posible que formemos personas en base de gritos, amenazas y marginaciones {/xtypo_quote_left}El tema me dio bastantes vueltas en la cabeza, no es fácil ser profesora, pensé. Pero va mas allá de eso, si la escuela forma personas, no comprendo cómo es posible que formemos personas en base de gritos, amenazas y marginaciones. ¿Es así como nos ven los estudiantes? Como los jueces de sus actos, que están alerta para lanzar un reproche, como los que gritan y no hablan y que si algo les molesta simplemente te eliminan de su vista.

A decir verdad los niños tienen mucho que decir al momento de descubrir quienes somos o cómo nos comportamos. Siempre me he preguntado porque la escuela tiene modos tan agresivos de imponer reglas, “acción-reacción” sin mediación y después nos preguntamos porque vivimos en una sociedad tan violenta.

Lamenté la situación y cada vez que algo no corresponde a la clase o que un estudiante no se comporta en ella, me miró y reflexiono antes de lanzar cualquier reto o castigo.
Semanas más tarde, una niña terminó su prueba, pidió permiso para dibujar, concedido por supuesto. Me entregó luego un gran retrato, en él estaba yo, con una gran sonrisa en la cara. Me alegré de saber que  gracias a ellos, aprendí que todo en la vida, se realiza mejor con una sonrisa en el rostro.

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