Arriesgarse y no subestimar a los pequeños

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Estaba con la idea en la cabeza para poder hacer que alumnos de 2° Básico pudieran escuchar Música Académica (mal llamada música clásica) sin que se aburrieran, era hacerlo o morir en el intento.

Con ese curso había trabajado varias cosas y como siempre en cada clase les enseñaba canciones apoyado con mi guitarra, me preguntaron un día si en vez de profesor me podían decir "Tío Guitarrín", lo cual, su petición me pareció muy simpática y sin saber que consecuencias me traería a futuro, acepté y dije que no había problema. No sentí en ellos una falta de respeto, sino que todo lo contrario, un respeto acompañado de cercanía, que produjo en esos niños una relación especial hacia mi (la que es recíproca).

Volviendo al tema, encontré una obra musical llamada "El Carnaval de los Animales" de Camille Saint-Saens, la cual consiste en que cada movimiento de la obra representa a un animal distinto.

Entonces, apoyado de un Jclic, les mostré la obra a los alumnos, una clase densa y muy cansadora pero que resultó de maravilla. Ellos escogieron el animal que más les gustaba, según la música que le representaba, así que en la siguiente clase confeccionaríamos máscaras de esos animales.

{xtypo_quote_left}No sabía en qué iba a terminar esto, pero la confección de las máscaras fue todo un éxito{/xtypo_quote_left}

Me hice mi máscara de león y confeccioné unas plantillas para los alumnos, y comenzamos a confeccionar máscaras. No sabía en qué iba a terminar esto, pero la confección de las máscaras fue todo un éxito (ocupamos dos clases, las cuales fueron muy relajadas y ordenadas) y cuando esas máscaras estaban listas, escuchamos la obra nuevamente pero con la diferencia de que cada alumno debería reconocer su parte y salir a representarla.

Ensayamos toda la clase siguiente (con visita de utp, coincidía con evaluación interna del colegio) en la cual los alumnos ansiosos no se portaron bien del todo, pero aún así logramos cumplir el objetivo.

Listos para la evaluación, los alumnos representaron sus animales, reconocieron su parte en la obra musical (ojo, una obra para orquesta), utilizaron las máscaras que ellos solos hicieron en la clase y tuvimos un buen carnaval de animales.

Los alumnos me comentaban que nunca la habían pasado tan bien, que les pareció interesante y se dieron cuenta de que pueden hacer muchas cosas.  Las felicitaciones de UTP no se hicieron esperar y fue ahí cuando me dijeron que yo no subestimaba a mis alumnos y eso era bueno, mientras que yo tenia en la cabeza desarrollar la creatividad.

Así que hasta el día de hoy, con ese curso (esta actividad fue el año pasado) me gané el nombre de "Tío Guitarrín", un tío que confía en ellos, no los subestima y les regala gratos momentos; si no nos arriesgamos y hacemos que nuestros alumnos pasen momentos agradables, creo que no tiene sentido todo el resto de la formación que entrega la escuela, y otra cosa más gané, para los apoderados, también soy el "Tío Guitarrín", confiando en todo lo que yo hago con ellos en mis 90 mágicos minutos de clase.

Galería de imágenes de la experiencia educativa:

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